Buda en ciernes? Escritor inacabado? Músico latente? Incipiente actor? Amante desinteresado? ¿Poeta? Siempre. ¿Filósofo?... Poblador de la ciudad invisible, nacido en Ur, caminante y guerrero compañero de Gilgamesh, tallador de diamantes o forjador de espadas... seas lo que seas, si entiendes de estos oficios y naturalezas, sigue leyendo. Los demás escuchar: Mis palabras no están hechas para el oído de los peces. Sed pacientes, vigilad... “Tened ceñidos los lomos y encendidas vuestras lámparas”
Mi nombre es Rebelión.
Y dios dijo; hágase la luz...
y así fue durante mucho tiempo.
Al fin, los extenuados labradores exigieron la noche, y esta solo les fue concedida
tras centenares de auroras escarlata.
Así, la noche existe para que el jornalero pueda descansar
pues en casa del amo el trabajo nunca se acaba.
Pero sabed, que por eso existe también
aquello otro a lo que el hombre teme más que a la oscuridad;
para que los amos sepan
que también llegará su hora de descansar.
Son los destellos y los sueños que acechan desde niño
observándonos desafiantes.
Son la cuna y el son del hombre.
Son la esperanza en el mañana por el dolor de lo perdido.
Son los pies de Atlas, que soportan el mundo y así mismo.
Es la daga alojada en mi pecho, entre corazón y pulmones
hecha de estrellas, forjada con sangre
y templada en sudor por cientos de generaciones.
Es la pequeña herida infinita del poeta.
Es lo incierto, lo desconocido, lo incomprensible.
Es el poder que no esta al alcance de nuestro poder.
Es ese enorme negro bloque marmóreo erguido y desafiante contra el que nada puedo.
A Stanley Kubrick, donde quiera que esté.