El Espíritu del Fénix

Buda en ciernes? Escritor inacabado? Músico latente? Incipiente actor? Amante desinteresado? ¿Poeta? Siempre. ¿Filósofo?... Poblador de la ciudad invisible, nacido en Ur, caminante y guerrero compañero de Gilgamesh, tallador de diamantes o forjador de espadas... seas lo que seas, si entiendes de estos oficios y naturalezas, sigue leyendo. Los demás escuchar: Mis palabras no están hechas para el oído de los peces. Sed pacientes, vigilad... “Tened ceñidos los lomos y encendidas vuestras lámparas”

miércoles, febrero 28, 2007

 
10 - 05 - 99





Golpear.
Entrad sin ser invitados, no pidáis perdón
y por supuesto, golpead.
Profundas marcas por las que sorber descanso
o en su más hondo defecto, esperanza.
Curiosos sirvientes de la razón de atrás.

Lo que quema mis pies, será la llama en mi mirada.
Las ascuas que dejas entre la piel y los designios
no levantarán llagas, sino voluntad.

Torpe... no puedes torturar la bondad
a la que largo tiempo atrás, inamovible ensombreció el camino,
incuestionable ágora, ennoblece mi destino.
Oscuro guía tras los pliegues de la mañana,
desasosiego infame enterrado en culpa por tornarse servidumbre,
polvo en mis pies, que enjugaste trascurrida la justa medida.

Ennoblecido el bajo espíritu
halagaré con cánticos de más, ofrendas vanas
tributos vacíos, y al fin;
sacrificios leales.

Déjame honrarte una sola vez
porque he desterrado el miedo a las altas heridas.
Ya no está varada la gran ballena
y el oscuro abismo de las cadenas, luminosos altares convoca.
Ahora marcho al son de tu sutil aliento sin cesar, sin cesar...

Golpear, os lo pido.
Golpear más fuerte y mejor,
que las perlas y plumas del cortejo de mi alma
fueron las llagas y sus costras,
hirviente pus para edificar el faro,
sin miedo al barquero.

lunes, febrero 19, 2007

 
27 - 4 - 1998




Desde que la luz del alba
apuntala la medida de mis pensamientos
el corazón me inunda por dentro
como frugal alimento de mi voraz instinto.


Solo,
buscando mi nuevo plumaje
y un campo de batalla
en el que derramar sudor
o la sangre mía
en tu boca vertida
a la gota que te colme
hasta la siguiente aurora.

Y contemplar las estrellas con tu pecho por almohada
y reducirlo todo a unos ojos
y abandonar la cordura por la sonrisa
y vagar por tu poderoso cuerpo
portentoso
sin dejar de compartir todo aliento...

Aunque en un millón de batallas naufrague,
sin razón zarparé de esos tantos puertos,
a la deriva tras el recuerdo de tu piel
mis inquietos ojos nunca descansarán;
¿Donde hallar la calma, lejos de tu mirada?

Obsérvame;
la ofensa es transigir.
Alzarse sin luz, tras la mañana sin primavera.
¿Es mi destino esta danza de carne sin preámbulos?
¿Este coloquio de ojos huecos?
¿Es todo lo que buscáis?
Así se sirve al enemigo...

Yo no sirvo al hueso sin templanza
busco el hierro incandescente.
Busco el yugo que someta mi orgullo de titán desafiado.

Así...
sostén tú mi mirada,
responde a la afrenta y diluye los temores.
Sostén mi mirada te digo,
dame valor
muéstrame la naturaleza de esta fe insana
que sé existe tras el gozo y el estruendo.
Concédeme un instante sin reflejos,
y yo creeré en ti por siempre.


Entonces danzaré.
Danzaré en el cuenco del sol,
danzaré y danzaré
hasta saciar tu sed con la mía.

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