El Espíritu del Fénix

Buda en ciernes? Escritor inacabado? Músico latente? Incipiente actor? Amante desinteresado? ¿Poeta? Siempre. ¿Filósofo?... Poblador de la ciudad invisible, nacido en Ur, caminante y guerrero compañero de Gilgamesh, tallador de diamantes o forjador de espadas... seas lo que seas, si entiendes de estos oficios y naturalezas, sigue leyendo. Los demás escuchar: Mis palabras no están hechas para el oído de los peces. Sed pacientes, vigilad... “Tened ceñidos los lomos y encendidas vuestras lámparas”

sábado, enero 27, 2007

 
¿Qué dispone el hacedor superado el advenimiento?
¿Dónde yacen las respuestas, si aún no existen las preguntas?

Con tanta verdad sobre las venas
el dominio de toda percepción es la condena.
Un reino nuevo contempló al recién nacido
Y la inabarcable imaginación subyugó su voluntad.



Segunda Caída.

Tras un océano de inexistencia,
nacido al fin en este rincón del universo,
y por fin sosteniendo, entre sus manos
la vida;
Intentó emular a los dioses
y una plaga de emociones desafió al infinito.
Todo era posible,
Todo.

Pero…
Todo…
Resultó ser
demasiado.

Se volvió
tumultuoso y despreciable como el mundo de los hombres.
Encontró algunos dones,
faltaba pues, dirección.

Así,
el fénix desdibujó su silueta del lado de los otros cadáveres
y tornó su poder inexistencia.
Ni un sollozo marcó su salida del orbe poliédrico.
Las ninfas metálicas, anquilosadas
siguieron forjando barrotes para sus nuevos amos.

Partió en busca del guía.
Pero desde el alba de los tiempos los hombres mienten;
El creador no acudió.

Tan grande fue la caída, que a penas estrellarse se erigió de nuevo.
-He venido ha hablar. -Dijo.
Los antiguos titanes comprendieron;
no envidiaron al portador de la mortalidad perpetua.
El halado juggernaut vagó por la tumba en busca del cornudo.
Lucifer salió a su encuentro
ávido de disputas y conversos;
-Te esperaba. Ahora serás yo; únete a mi cerco sobre el espíritu del hombre. La alada criatura estudió al Gran Mentiroso, entre confundida y divertida.
-Lo que yo soy, me convertirá en tu más formidable oponente.
Por toda respuesta…

De la promesa ofrecida surgió la incertidumbre;


-¿Por qué nos odias tanto?

Satán avivó el conflicto y envió a los traidores
pero las Quimeras palidecieron ante la lujuria del dragón.
Medusa estornudó, he hizo a la Esfinge perder la voz.
Los Grifos no convocaron maldición.
Entonces el antiquísimo lucero, desconcertado halló un recuerdo
en el reflejo de Ícaro bañado en dolor.
Habló;
-El exilio no es olvido
sino pena y rencor.
El Ángel caído mutó su conciencia,
arrancó de sí al marmóreo tirano
y su cara de querubín maldito confesó...

-Porque no podéis perder.

-Entonces, caer y alzarse todo es uno -dijo el Espíritu y el Fénix.
-No permaneceré en este lugar.
Abrió las alas, y antes de concluir el primer batir, puso fin al fuego en aquel infierno.
Solo perseveró allí su propio ardor.

Aguardó al alba del tercer día y emprendió el retorno
al edén carnívoro poblado de toda agonía
donde solo fraguan las manzanas que Gabriel dispone.


Voluntarios purgatorios.
Voluntad inmolada en impaciencia...
¿Cuánto se perdió?

Caímos en todas las trampas, en todos los vicios...
Casi pierdo de vista el futuro.


Solo confiaba en el poder de sus manos.
Al final, era otra decisión;
La primera de una vida adulta.

Cabalgar la vida con lealtad.

[Sed fieles a la tierra.]
Friedric Nietzsch.



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